Solo se juega a partir de 18 años, y cada cuenta incluye límites de depósito, de apuesta, de pérdida, autoexclusión temporal y cierre permanente.
Aquí quedan claros la edad, la licencia, el registro nacional de autoprohibición, el teléfono de ayuda y dónde consultar.
Cuando notas que el gasto crece o que las sesiones se alargan, estas cinco herramientas marcan un tope.
Con esto sabrás dónde está cada ajuste, qué dato conviene revisar y qué ocurre al guardar.
Al terminar, sabrás a quién llamar y qué servicio encaja con tu situación.
Un respiro de horas. Una pausa breve deja tu cuenta cerrada el tiempo que elijas, de unas horas a unos días. Se activa en los ajustes del perfil y el acceso queda bloqueado mientras dure. Cuando termina, todo vuelve a estar disponible.
Un corte sin vuelta atrás. La autoexclusión temporal cierra el acceso a tu cuenta durante un periodo largo y no se levanta antes de tiempo. La solicitas desde tu panel y, mientras esté activa, no podrás entrar ni depositar. Conviene elegirla cuando la pausa corta ya no basta.
Bloqueo total con el RGIAJ. El RGIAJ es el registro que gestiona la DGOJ: bloquea el juego en todos los operadores con licencia española. No tiene fecha de fin; la cancelación se pide a partir de los seis meses. Se solicita en la sede electrónica, con la aplicación DNIe autoprohibidos o en oficinas. ordenacionjuego.es
Verificar la edad al registrarte. Al abrir la cuenta se declara la edad y se pide documentación; para retirar, hacen falta el documento nacional de identidad o el pasaporte. Nadie menor de 18 años puede jugar, y la comprobación llega antes del primer pago.
Tu equipo, bajo control. Una vez que el ordenador es compartido, conviene instalar un filtro de contenido que bloquee las webs de juego de apuestas. Así el acceso exige un permiso adulto y el menor no encuentra la puerta abierta.
De la sospecha al acompañamiento. En cuanto notes aislamiento o gastos ocultos, habla sin reproches y escucha primero; la Línea de ayuda de FEJAR también orienta a familiares. Ese teléfono está abierto para quien convive con el problema.
Hay tardes en que el juego deja de ser un rato entretenido y empieza a pesar. Notar esas señales pronto evita disgustos mayores, y el primer paso es sencillo: un tope puesto antes de jugar o una pausa en tu cuenta.
Si reconoces alguna de estas escenas en tus últimas sesiones, merece la pena parar a pensar.
Al terminar de leer sabrás qué toca tu cuenta y a quién llamar en España.
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